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martes, 27 de mayo de 2014

Despidiendo a una amiga


Como ya le conté a la mayoría vía mail, nuestra querida amiga Nerys Lopez Pereira falleció el 21 de mayo, al ser atropellada por un colectivo por el barrios de Constitución. El dolor y la bronca se me juntan al escribir esto, porque es tanta la cantidad de muertes en accidentes de tránsito en el país, que se calculan unas ocho mil víctimas fatales al año, lo leemos en los diarios, lo vemos en la tele, pero cuando la víctima es un familiar o un amigo, los números se vuelven carne, y solo nos queda la sorpresa, el no poder creerlo, la indignación y la tristeza. Nerys ya está con Dios, ya se debe haber reencontrado con el P. Hernán y con los poetas que ya partieron. Para ella ya está todo bien. A mí me queda esta mezcla de bronca y dolor, con un deseo de que se haga alguna vez justicia, porque quien maneja un vehículo maneja un arma y debe ser consciente de su responsabilidad, de que lo importante no es llegar antes, de que debemos cuidarnos unos a otros si queremos un país mejor, un mundo mejor. Desde aquí y en nombre del Café del P. Hernán, un fuerte abrazo a Luis, el hijo de Nerys, que tan mal la debe estar pasando. Y a Nerys, un abrazo fuerte y un hasta el reencuentro, amiga.
Lis

sábado, 24 de mayo de 2014

Poemas del Café de Rosario - mayo



NUEVAMENTE OTOÑO AQUÍ

Nuevamente otoño aquí
entre la fronda y mi ser
junto a mis sueños cumplidos
y a los abrazos perdidos.

Nuevamente mi niño aquí en el corazón familiar
entre recuerdos y dicha de tantos años pasados,
de tantos besos no dados,
de tanta nostalgia sin par.

Nuevamente otoño aquí
y tus ganas de sentir la tibieza de los soles,
el murmullo de los idos,
el cariño de los tuyos.

La brisa en el río fiel
tus ganas de retener cada imagen del ayer
en las palabras hoy dichas,
en las renovadas fuerzas de cada nuevo comienzo.

Nuevamente otoño aquí
entre mis alegrías de hoy y tus ternuras y besos
tus sonrisas tan sinceras
que siempre supe guardar.

Tu genio loco y alegre,
tu energía sin fin.
Nuevamente otoño aquí
y primavera en mi ser.

Lili Díaz


CALLO Y CONTEMPLO

Callo y contemplo…
Imperceptiblemente me deslizo,
rendida al hechizo de la imaginación,
sin distinguir la realidad del ideal.

Perfume de rosas, jazmines, acacias,
van aromando la vida,
murmullo entre los árboles,
nidos de pajaritos alborotados.

Poesía, belleza,
    inmensidad,
      alegría,
       ternura,
          pasión.

Destacando en mayúscula,
por encima de todas
    AMOR.

María del Carmen Latorre


LA META

Despunta la aurora con un sol candente,
como llama de antorcha,
renaciendo un nuevo día.
Luz que apaga sombras y resplandece la vida.

Huerto sin agua,
nave sin timón,
sin fuego la fragua;
así me encuentro yo.

Como piedra engarzada,
dos lágrimas brillan al caer,
cual gotas de rocío
sobre flores de finos colores.

No hay puerto
donde encallar mis sueños,
ni encontrar el amor, simple y sincero,
hecho un abrazo.

Reavivar el fuego,
 para que no se apague,
aunque los vientos intenten hacerlo,
    esa es la META.

María del Carmen Latorre


CUANDO DESPIERTO

Despierta la mañana y me promete
Un azul con radiante algarabía
El abrazo del sol que cubre el día
Y las aves en vuelo trascendente.

Pimpollos con el beso del rocío
El jardín, su perfume y esplendor
Danza la mariposa, el picaflor,
Suave brisa que llega desde el río.

Después del desayuno y la ternura
Los niños a aprender, van al colegio
El hombre a su trabajo y a sus yerros
Traza el día un camino con premura.

La mañana despierta se somete
A un paisaje de amor y de armonía
Alimento de fe que es buena guía
Al sendero de Dios, paz elocuente.

Edita Gaite

miércoles, 21 de mayo de 2014

Sólo el Amor triunfará



¡Oh, mi Señor, crucificado!,
por quien hoy elevo mi canto,
por quien me siento afligido,
por quien desbordo en llanto.
¡Ojalá pudiera yo expresarlo,
con mis más puros afectos
y con mis cinco sentidos,
por haberte ofendido tanto!

Sólo a Ti se te pudo ocurrir,
encontrarle sentido al dolor:
Porque al dolor sin sentido,
al sufrimiento desenfrenado,
al abandono más despiadado,
y al más cruel de los suplicios,
Tú le anexaste el Amor…
¡Y todo cobró nuevo sentido!

Oh, mi dulce y tierno Señor:
¡Por Amor te has entregado!
El mal te ha querido aplastar,
¡pero el mal jamás triunfará!
Hoy por Ti, elevo mi canto,
pues me siento reconfortado,
ya que nos has amado tanto:
¡Y por Amor, has Resucitado!

Hno. Santiago E. Kloster, ssp


Nazareno


Jesús:  sintiendo tus espinas,
nada reclamas,
Mas . . . ¿Quién no se compadece
y convierte su corazón en fuerte llama?

Cristo: que de tus clavos
no te quejas
¿De qué forma no amarte?
¿Quién no deja
su dolor para arrodillarse?

Dios mío: que cargaste con el madero
sin rebelarte
¡Cómo olvidar que de Amor pleno
por mí es que lo llevaste!

Y la hiel, y las burlas,
y el flagelo y la sangre . . .
Todas esas torturas,
Nazareno: ¿Cómo pagarte?

¡Qué poco te doy!
¡Cuánto me quejo!
¡Qué indigna soy!
No te merezco.

Mas . . . si Pedro te negó tres veces
y  las llaves del Reino le entregaste,
tengo esperanzas de que te compadezcas
de mi. Quizás . . . no sea tarde


Teresita De Antueno

YO TE CONOZCO, TIEMPO


La casa vacía. Marchitas las plantas,
la voz y el silencio están de visita,
con ceño fruncido desandan los pasos
cansados de tiempo, dentro de la sala.

Evoco recuerdos que otrora dejaron
el sutil perfume, la misma fragancia
y beso las fotos que en aquel armario
quedaron dormidas y hoy, están ajadas.

Que dulce y que triste, ya no hay vanidades,
destilan suspiros unas cuantas lágrimas,
la sola presencia piadosa y descalza
es la cálida  esencia de la otra infancia.

Vacía de esperas regresa la tarde .
En puntas de pie se van mis fantasmas
que esbozan sonrisas y desde la nostalgia
me brota en los poros el todo y la nada.

¿Yo, no te conozco? ¿No eres acaso
aquel que a mi vida le diera un zarpazo ?
Eres siempre el mismo, el que espía y calla
detrás del espejo que oculta mi cara.

Mi espalda palmea tu mano y me aparto
envuelta en etéreo nubarrón de plata.
Despliega una araña junto a la ventana,
sobre las paredes, telarañas de nácar.


Sarah Petrone

martes, 20 de mayo de 2014

EL CAMINO DE LA CRUZ

    


Días hay en que mi cuerpo
es mi cruz;
mi Cireneo, el bastón.
Días en que he de llegar
a destino
por un camino sinuoso
y cuesta arriba:
mi  Camino de la Cruz.
Lo paradójico es
que si el ir es hacia arriba,
más aún lo es el volver.
Con frecuencia me detengo
por  dolorido y cansado,
a darle tregua y alivio
a la osamenta sufrida,
y es entonces que imagino
las caídas de Jesús;
las voy contando,
le ofrezco mis sentimientos,
mi dolor, mis frustraciones,
y con frecuencia recuerdo
el aserto de San Pablo:
Completo en mi carne
lo que falta a la Pasión de Cristo
por su Cuerpo, que es la Iglesia1.
Y entonces, así, le entrego
al Señor su nueva Cruz
para que Él, con este cuerpo,
que es el mío pero es de Él,
suba de nuevo al Calvario
para ofrecerle a su Padre
como suyo mi dolor;
a salvarnos, darnos alas
y enseñarnos a volar.
A veces hasta me pregunto:
si al final seremos  uno
o quizás lo somos ya,
el que sufre en el camino,
¿será Él… o seré yo?


Néstor F. Barbarito

REGALOS





Hoy quisiera regalarles,
el sol, el cielo y la luna,
el mar con su blanca espuma,
el campo con su verdor,
el perfume de una flor,
el canto de una avecilla,
el diamante que más brilla,
de la miel su gran dulzura,
de la mujer su hermosura,
de los hombres el valor,
del fuego ardiente el calor,
de los vientos la bravura,
de las madres la ternura,
de los niños la pureza,
de mi país su belleza,
la frescura del rocío,
las mansas aguas de un río,
de un cuento su fantasía,
de la vida, la alegría,
todo mi ser tal cual soy,
mas solo les dejo hoy,
todo mi amor en poesías.


Ruben Esteves

EL ALFARERO






!Tú, lo haces todo distinto!
El barro, que por el paso del tiempo
sufre el deterioro...
advierte que en tus manos
se puede tornar manso
y no teme
el difícil trabajo de tus movimientos.
!Tú, lo haces todo nuevo!
El deterioro del esmalte exterior
cual sea la fisonomía,
acentúa su riqueza
ante la vehemencia de tus dedos
y lo que se pensó desdeñado,
reaparece en su esplendor, frente a mí.
Por eso, madre, que hoy vuelves
renacida en tu perfil,
ubícame ante los favores del alfarero,
pues preciso imperioso:
energía, luminosidad y reasentarme,
como un ser nuevo.
                                                                                             

Jorge Santisteban

Anhelo


Atardeceres sin tiempo
Y sin medida,
Reflejos de un ocaso
de la vida
escapo a sus tentáculos herida
y corro con la prisa de la gloria,
a buscar en espacios recorridos
la esperanza, la paz y la victoria.

Mariel Florentino

 

Oración

Señor, te pido que:
Cuando las nubes den paso
a las estrellas
y tu mirada me acoja,
permíteme entregarte
un corazón generoso,
un sentimiento puro,
una luz inextinguible
una trayectoria esperanzada,
una tibieza sin par,
 para que tus brazos
me reciban para siempre,
y halle en ti la paz.
Así sea


Mariel Florentino

¡OH CORAZON DE JESUS!





Hoy veo como ayer veo  tu corazón sangrante,
sangre derramada por tanto amor,
amor a los hombres, que no comprenden tu dolor.-

¡Ay Amor de mis amores!
cómo podría yo vivir sin amarte,
si con sólo recordar cuanto te herí
quiero cerrar mis ojos, y sin ver, mirarte.-

Cuando el Cáliz se alza con tu Divina Sangre,
anhelo correr hacía el altar, cual cordero sediento,
y beber de esa Copa, y también allí mi vida verter.-

Oh Corazón ardiente, cruz y herida abierta,
toma mi corazón y lávalo en tu preciosa sangre,
pura y libre de  toda mancha, porque
quiero dejarlo a tus pies, cual fragante rosa,
y en su perfume embriagarte,
y así mi pobre vida a ti entregarte.-


Celia Noemí Razeto

CONTEMPLANDO LAS ESTRELLAS


Nació y se crió en el campo,
su nombre era, Juan Cualquiera,
poco a poco fue creciendo,
cumpliendo con sus faenas,
trabajando sol a sol,
ni siquiera fue a la escuela,
cuando se hizo jovencito,
con quince años apenas,
comprendió que había otro modo,
de vivir, por otras sendas,
y un sentimiento profundo,
de crecer, que es cosa buena,
empezó a rondar su mente,
y a calentarle las venas.
Cada vez que estaba solo,
charlaba con su conciencia,
veía así su realidad,
mirando campos, y estrellas,
pero el no saber que hacer,
lo llenaba de honda pena.
Se propuso intentar algo,
y empezó a juntar monedas,
hasta que llegó un buen día,
cargado de fe, y de pena,
con deseos y con miedos,
se largó a la carretera,
que va rumbo a la ciudad,
y siempre a todos espera.
Quería estudiar, trabajar,
tener una vida plena,
y lo primero que hizo,
fue mirar las carteleras,
donde ofrecieran trabajo,
en los diarios, y en vidrieras.
Y allí fue que tropezó,
con la primera sorpresa.
“Curriculum” le pedían,
para todas las tareas,
buscando pasó los días,
sin tener noticias buenas,
y aunque fuese de peón,
o ayudante de limpieza,
todo el mundo le pedía,
“Debe tener experiencia”.
Entonces tomó un papel,
y escribió con mala letra;
“A todo aquel que lo lea,
puede ser que me comprenda,
no tengo estudio ni oficio,
porque nunca fui a la escuela,
mas late mi corazón,
bombeando sangre en mis venas,
tengo dos brazos bien fuertes,
para hacer cualquier tarea,
y tengo la mente limpia,
para aprender lo que enseñan.
Solo quería como muchos,
que me den trabajo a prueba,
espero que alguna vez,
los que mandan lo comprendan”.
Dejó el papel en un sobre,
que entregó en la empresa aquella,
y se largó hasta la ruta,
a esperar que alguien lo viera,
y lo llevara hasta el campo,
donde quedó, Juan Cualquiera,
muy triste con su destino,
contemplando las estrellas.


Ruben Esteves

Camino a Iruya


Piedras brillan de inmaculado esplendor
rociadas por el sudor de ángeles dadores
obsequio sublime  a ojos despiertos

Por el norte al este al sur del oeste
danzan en una fiesta de verde rosa oro
con música de viento perpetuo
música de cóndores  y  águilas livianas
inspirada por raíz madre cordillerana
acompasada de cardones gigantes
quienes apuntan al mismo altísimo
en paciencia perenne de nuevas señales
  
Extasiando a los seres llegados de los confines
a las pirkas ancestrales testigos del origen
 reviviendo ceremonias de apachetas alimentadas
de maíz  chicha  y coplas benignas
pidiendo al Padre Inti engendre su virilidad
las entrañas viscerales de la Pachamama

Una tristeza mansa y extraña se esparce
con un aura blanca cristal en el panamericano
afuera la niebla cubre la cintura de los cerros
y en medio de las cumbres un cielo pintado de tucanes
anuncia el despertar del gran espíritu

En vuelo bajo Uno me sonríe agitando alas

P.D. ante la abusiva belleza sucumben
una torrencial cataratas de angustias raras


Carmela Isabella

LA ESQUINA DE CACHIMAYO Y COBO


Vamos a buscar en algún baldío los escombro de aquella vieja esquina donde estaba construida, la casa con las paredes de aquellos ladrillos, ya carcomidos y el musgo mostrando el tiempo transcurrido de ese barrio del sur de la Ciudad de Buenos Aires.-
Esa esquina donde se juntaban  las calle Cachimayo y Cobo; allí está la puerta de madera.  Cierro los ojos y todo se dibuja, nos invitaba a entrar donde habitaba Lángara, mostrando unos clavos que se querían esconder o pasar desapercibidos por el óxido. El color de la madera pintada de marrón no quería empalidecer a la vista de los ojos del tiempo, pero los colores de otras pinturas era como los viejos de la sonrisa triste quejándose cuando se habría o se cerraba.  Mostraba la pobreza, la humildad, en un barrio donde la vida no se resignaba y el ser la amaba, mientras los adoquines de la calle grises relucientes, miraban la suelas de los zapatos, zapatillas y alpargatas. Allí nos juntábamos a la tarde, yo estaba poco pues estudiaba de noche y era nuevo en el barrio. Trabajaba con  mi padre. Vivíamos en la misma cuadra, casi al final de la misma, al lado había un taller de calzado, mi padre era zapatero escarpinista, era calzado para niños y criaturas. Un trabajo artesanal que se armaba  todo al revés sobre las hormas del número 18 a 26 y del 27 al 33, se cocía a mano y se daba vuelta y se terminaba todo a mano. Pero después la tecnología lo terminaba en una máquina por el deformador, una máquina llamada Paulina. Mi padre había aprendido el oficio de un mallorquín .- EN EL BARRIO DEL PARQUE CHACABUCO HABIA MUCHOS TALLERES DE CALZADO, DONDE EL TRABAJO QUE DIGNIFICA, OCUPABA A APARARADORES, CORTADORES, DEFORMADORES, EMPAQUISTAS QUE ERAN LOS TERMINABAN EL CALZADO Y LO PONIAN EN LA CAJA PARA LAS ZAPATERIAS Y  MOSTRABAN LA DIGNIDAD DEL TRABAJO.-
Pero volvamos a la ESQUINA DE CACHIMAYO Y COBO, Pichín, Lángara, Osvaldo, El Lolo, Emilio, los tanos, Alfano, Miraglia y otros…, perdonen,  me olvidada de Juan (pingo flaco) le decían así pues siempre andaba en bicicleta e iba con ella hasta el baño.-
Quizás me olvido de alguno, donde mi memoria no pudo juntar cayéndose y haciéndose trizas, como el espejo que cae y no hay rompe cabezas para juntarlos y esas fotos se han borroneado. Allá a lo lejos.-
Al lado de la casa sobre Cobo había un kiosco del ruso Garzón,  paralelo a Cachimayo, cruzando en la esquina: el Gallego Don JUAN con una fiambrería;  esa esquina que jugaba paralela  eran diferentes a las otras dos pues al cruzar se alejaban de Cachimayo y Cobo. En esa esquina donde parábamos a su espalda recibía en sus pulmones al PARQUE CHACABUCO, era como el aroma a ocho cuadras, pues desde allí llegaba el oxígeno y la mirada de LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA.-
Cerca de  allí  le daba importancia el CINE ASAMBLEA y al lado la pizzería donde todavía escucho a la dueña pidiendo al pizero una pizza, meta y meta, una italiana que con alegría nos invitaba a entrar.-
Cuantas cosas quisiera contar pero algo me envuelve, quizás las glicinas de alguna casa me ayuda a sonreírme en este andar en las tardes con su aroma dándome fuerzas y alegría envuelta en una lágrima que quiere disimular las nostalgia.-
Esto no sé si es el prólogo o el final, después les cuento cuando vaya por aquellos puentes para cruzar Centenera cuando se inundaba.-


RUBEN SABAS GOMEZ